Nuestra historia
Generando alternativas para una sociedad más justa y sostenible
¿Cómo se hace un mundo mejor? La exposición virtual interactiva que tienes delante recorre los grandes hitos de miles de personas que desde hace tres décadas vienen generando, conjuntamente, alternativas económicas para poner la vida en el centro. ¿Nos acompañas para conocerlos?
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Las cosas no surgen de la nada. Y menos aún algo tan sólido que dura y durará décadas, ya con treinta años de recorrido y miles de personas y entidades articuladas en una veintena de redes territoriales y sectoriales. Todo esto requiere de un fértil caldo de cultivo, como el de la economía social, con más de un siglo de recorrido, y el de la Economía Solidaria, que arranca en América Latina y en Francia en los años 80 del pasado siglo. En el Estado español, a finales de esta década, algunos hitos prepararán el terreno para que, unos años después, nazca REAS.
Al calor de un artículo de 1988 sobre banca social y ecológica, una serie de personas y organizaciones crean la Asociación Banca Social y Ecológica (ABSE), un precedente remoto de la banca ética en el Estado y una rica base de las primeras articulaciones que darían lugar, años más tarde, a la creación de REAS.
Así mismo, la constitución de REAS bebe de una serie de iniciativas europeas en las que participaron algunas entidades de la Economía Social y Solidaria, que fueron un rico marco de conexión e interrelación generador de experiencias y debates.
Por último, hay dos hechos determinantes para el nacimiento de REAS que suponen un hito en sí mismo de esta historia común: la creación de la Asociación Española de Recuperadores de la Economía Alternativa y Social, que más tarde cambiará ligeramente de nombre para llamarse Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERESS) y la celebración de los encuentros de la Economía Solidaria y Alternativa de Córdoba, organizadas por la Cooperativa Sandino, posteriormente IDEAS, y en cuya segunda edición nacerá la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS). Estas interrelaciones marcarán profundamente el carácter y la identidad de los comienzos de la Red, formada en gran parte por iniciativas de inserción sociolaboral, en una década marcada por el descontento colectivo producto de la crisis, así como por las nuevas opciones políticas y sociales que están madurando.
En medio de la crisis económica y política de los años 90, varios movimientos sociales de base se proponen configurar otro mundo posible mediante altas dosis de creatividad y el emprendimiento de iniciativas alternativas. En este contexto, un grupo de pioneros y pioneras de una Economía Solidaria con voluntad de articulación decide organizar en Córdoba un encuentro para intercambiar conocimientos y potenciar las experiencias de este movimiento que empieza a despuntar a lo largo y ancho del Estado. Se conforma así IDEARIA como encuentro bienal en Córdoba, hasta que en 2017 decide echar a volar por todo el Estado, y recorrer Valencia, Madrid, Canarias…
Estas dieciséis ediciones han hecho de IDEARIA un encuentro clave en los procesos de consolidación de las diferentes realidades de la Economía Solidaria del Estado. Finanzas éticas, consumo responsable, mercado social, soberanía alimentaria… han sido algunos de los múltiples temas sobre los que centenares de personas han debatido y se han formado; cuestiones estratégicas candentes del momento sobre las que el movimiento ha trazado líneas comunes.
En las ediciones de 2017 y 2019 se incorpora un enfoque de diálogo con otras economías transformadoras, como la economía feminista y la economía ecológica, y se articula así una nueva línea de encuentros monográficos. Estos eventos se alinean con dos de los principios de la carta de la Economía Solidaria, comenzando así también un recorrido monotemático por profundizar en estos principios, lo que lleva al movimiento a debatir sobre equidad y sobre sostenibilidad ecológica, así como sobre cooperación y trabajo digno, en las dos últimas ediciones.
Son miles de personas las que han participado en estos talleres, formaciones y plenarios, las que se han encontrado y enredado en estos encuentros y han sido testigos y artífices de la articulación y consolidación de uno de los principales movimientos de transformación social del momento.
Ante la cantidad y diversidad de iniciativas del sector de la recuperación de residuos a nivel estatal, estas sienten la necesidad de articularse y conformar un interlocutor único que influya en normativas y legislaciones que las defiendan y promuevan la prevención, reutilización y reciclaje de residuos. Además, esta articulación del sector es clave para impulsar el fortalecimiento de las entidades, compartiendo esfuerzos, recursos y conocimiento a través de la intercooperación.
Se crea así AERESS. Se trata de una plataforma estatal que representa a 37 entidades de 12 comunidades autónomas, especializadas en la inserción sociolaboral y la gestión de residuos en todo el ciclo –reutilización, reparación y reciclaje–, y que será declarada entidad de utilidad pública en 2010.
Su participación en varias redes estatales como REAS y FAEDEI (Federación de Asociaciones Empresariales de Empresas de Inserción) y europeas, como RREUSE (Reuse and Recycling European Union Social Enterprises) ha dado al sector mayor capacidad de defensa y visibilización en distintos foros de influencia. Prueba de ello son las colaboraciones con las administraciones públicas tanto estatales como autonómicas y locales, así como algunas alianzas con el sector privado, como con la empresa de electrodomésticos BSH o con la plataforma de venta de productos de segunda mano por internet, Wallapop.
En 2023, AERESS lanza el proyecto La Recuperadora, una red de tiendas y centros de preparación para la reutilización, a fin de unificar ante la ciudadanía la imagen de las entidades de la asociación y ofrecer una opción de consumo sostenible, circular y social. Actualmente La Recuperadora agrupa trece tiendas pertenecientes a once entidades en diez comunidades autónomas.
En aquel mismo año, AERESS es galardonada con el Premio Activistas por el Futuro, por parte del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 por su alianza con BSH para el tratamiento y reutilización de residuos eléctricos y electrónicos, logrando con ella la inserción laboral de colectivos en riesgo de exclusión. Dicha concesión demuestra la potencia de la articulación del sector y su capacidad para innovar los modelos de negocio de la economía circular, con base en la reutilización, la reparación o la reventa, un modelo que no depende de la extracción de recursos naturales y que es, por tanto, más local y sostenible.
“Teníamos objetivos comunes, veíamos cosas que no nos gustaban y queríamos construir realidades que nos identificaran”. Este testimonio de una de las personas que impulsaron la creación de REAS resume las motivaciones para crearla. Detrás hay una veintena de entidades, principalmente centros de inserción sociolaboral e iniciativas dedicadas al reciclaje, al comercio justo y la mensajería en bicicleta. REAS surge de la necesidad de encuentro e interrelación entre estas entidades, así como de un fuerte compromiso social y voluntad transformadora. La flamante Red se presenta en el segundo IDEARIA de Córdoba en 1995.
En los primeros años se da un gran voluntarismo, seña de identidad de una organización joven. La primera tarea de la Red consiste en tejer complejas coordinaciones estatales. Esta diversidad será fuente de riqueza, de conocimientos y experiencias que nutrirán los primeros debates para definir los principios de la Economía Solidaria y el modo de evaluar su aplicación mediante la auditoría social, así como para articular la Red de Útiles Financieros Alternativos y Solidarios (RUFAS).
Al mismo tiempo, la Red se va conformando en movimiento social, lo que le lleva a enredarse con movimientos como el que se creó contra la Europa de Maastricht o el suscitado al calor de la primera edición del Foro Social Mundial, en Porto Alegre (Brasil). En este foro y bajo la influencia del movimiento antiglobalización, se fraguan las relaciones entre diversos colectivos internacionales de economía social y de economía solidaria, que luego darán lugar a la red internacional RIPESS.
La difusión y diseminación de estos primeros debates sobre la Economía Solidaria ocupa gran parte del trabajo estratégico de estos primeros años. De ellos se hacen eco el libro de Elena Vilanova y Rosa Vilanova, Las otras empresas (surgido de los encuentros de IDEARIA), y especialmente la revista Imagina, que ve la luz en 1996 y que será, por un tiempo, una referencia esencial para la construcción del movimiento.
Son tiempos también de desarrollo territorial y de diversificación de la tipología de las iniciativas de Economía Solidaria. A las empresas de inserción, las fundaciones y las asociaciones, se suma el rico mundo del cooperativismo, lo que dota a REAS de una dimensión más inclusiva y atractiva para su crecimiento y escalabilidad.
Si algo identifica a la Economía Solidaria son sus principios. En torno a ellos, se articulan más de 1.000 organizaciones y unas 250.000 personas en el Estado español. Son el ADN de este movimiento por la transformación económica.
1995, 2000, 2011, 2024… son hitos en el camino de definir y redefinir una forma distinta de hacer y entender la economía. Bajo el prisma y lenguaje propio de cada época, han ido creando un marco alternativo para superar la injusticia, la desigualdad y el deterioro medioambiental.
Estas revisiones y redefiniciones son el producto de profundos debates colectivos, tanto en aquellos primeros años de conformación de la Red como más recientemente, cuando se llevó a cabo un amplio debate coordinado por la comisión estatal de feminismos y que tomó como referencia las confluencias en el marco de las economías transformadoras.
Ésta es, como recoge la última versión de la Carta de Principios, “la humilde aportación que REAS Red de Redes hace al conjunto de economías y movimientos críticos y transformadores con quienes, local y globalmente, desde el trabajo colaborativo, quiere crear agendas comunes y desarrollar alianzas para promover los cambios en profundidad que necesitan nuestras comunidades y el planeta”.
Desde mediados de los 80, varias organizaciones y personas que habían conocido iniciativas de comercio justo en América Latina, Asia, África y en otros rincones de Europa empiezan a desarrollarlo en nuestro país abriendo tiendas, creando entidades importadoras y realizando acciones de sensibilización y difusión.
A todas ellas les mueve el compromiso de luchar contra la pobreza y las desigualdades y ven en el comercio justo un modelo económico alejado de la visión caritativa, sino centrado en los derechos de las personas y la protección del medio ambiente. Un modelo que genera importantes cambios en las comunidades productoras.
En 1996, 17 de estas organizaciones se agrupan en la Coordinadora Estatal de Comercio Justo para aunar esfuerzos y potenciar este movimiento de la Economía Solidaria que, en ese momento, apenas es conocido en nuestro país.
En estos primeros años, el comercio justo en el Estado crece en ventas, presencia y visibilidad, sensibilización social, relación con otros movimientos, etc. Este crecimiento discurre paralelo al del movimiento internacional de comercio justo, hoy presente en más de 70 países y conformado por más de 2,5 millones de personas productoras, que luchan así por una mayor justicia global en lo económico, social, humano y medioambiental, y consolidan este modelo comercial de la Economía Solidaria.
Todo lo que se cuece en el Estado español sobre la Economía Solidaria lo encontrarás en el portal de economiasolidaria.org. Esta web se hace eco de las principales noticias, eventos y recursos del movimiento, combinando contenidos de actualidad con dosieres temáticos sobre nuevas áreas de interés como la vivienda cooperativa o espacios propios de eventos como IDEARIA o ComunESS.
El portal de economiasolidaria.org viene a ser el Km0 de todo el ecosistema online de la Red. Con sus contenidos de actualidad nutre otros espacios web, como reas.red, mercadosocial.net y contrataciónpublicaresponsable.org, así como otros canales de difusión: redes sociales, canales de vídeos, boletines…
Hoy, economiasolidaria.org es el principal portal de la ESS de habla hispana. Ha llovido mucho desde aquella primera web propia de finales de los 90. Desde entonces, ha ido evolucionando paralelamente al desarrollo tecnológico y a la propia Red, que a su vez es el reflejo vivo de una herramienta que siempre ha buscado trascender y desbordar la propia organización que lo impulsa.
La larga y exitosa trayectoria del portal ha sido posible gracias a un amplio grupo de personas colaboradoras que la nutren de contenidos cual corresponsales y que la financiaron en la campaña de micromecenazgo de 2017.
En ella se pueden encontrar miles de contenidos (800 sólo del último año) que llegan directamente a los buzones de más de 20.000 personas que están suscritas a sus boletines mensuales. Si aún no eres una de ellas, dale al clic y suscríbete, que lo mismo te viene bien para alguna conversación en tu cooperativa o en la barra de un bar…
El desarrollo territorial se abre paso, demandando una nueva estructura: una red de redes que pueda acoger a esa gran familia de la Economía Solidaria estatal compuesta ya, en aquellos años, por 70 iniciativas. En este marco, las redes territoriales son instadas a convertirse en un nuevo agente social que trabaje en los territorios con otros movimientos y que hagan de tractores locales para la transformación social.
Si bien ya existían redes formalmente constituidas en los territorios antes de este momento (caso de Anagos en Canarias…), esta nueva dimensión, más territorial, de REAS, fortalece el trabajo en común de las redes territoriales y es el germen de nuevas redes que van poco a poco brotando por todo el territorio, articulando múltiples alternativas económicas que nacen a su paso: Euskadi 1997, Baleares 1998, Aragón 2001, Madrid 2001, XES Catalunya 2002, Navarra 2004, Rioja 2009, Murcia 2011, Andalucía 2013, XEAS País Valencià 2014, Asturias 2024…
Estas nuevas realidades territoriales se encuentran en un espacio común estatal, con proyección y alianzas estatales e internacionales y planes estratégicos comunes. Al mismo tiempo se sigue trabajando en la definición de una carta de principios y de una auditoría social que la lleve a la práctica, así como la promoción de útiles financieros y de la propia Economía Solidaria y su desarrollo, gracias a la revista Imagina y al nuevo portal web.
Con todo ello, se busca consolidar la Red y darle mayor incidencia, intensificando las relaciones políticas e institucionales. Para ello se dota de personal técnico propio y, para sustentarlo, se lanza la campaña de autofinanciación Enrédate, en la que participarán decenas de personas que, con sus aportes, contribuirán a proyectar REAS y la Economía Solidaria a nivel local y estatal.
Las redes de Economía Solidaria van brotando por doquier y, al calor de éstas y como respuesta al contexto social y político, se van sucediendo una serie de eventos que muestran a la sociedad otras maneras de hacer economía y otros mundos posibles bajo los valores sociales y solidarios.
También las crisis se suceden cíclicamente: desde la de la burbuja de las puntocom de 2001 hasta la del ladrillo de 2008, caldo de cultivo del movimiento de los indignados que el 15 de mayo de 2011 empieza a inundar las plazas de pueblos y ciudades.
Son años de ebullición política y social que se reflejan también en la Economía Solidaria, la cual vive un período de expansión apoyada en parte por los aires favorables del movimiento municipalista que se desencadena en muchos lugares tras múltiples movilizaciones de protesta ante unas tasas de paro exorbitantes, las políticas austericidas y los recortes de los servicios públicos.
El modelo de ciudad que queremos, cómo impulsar la autogestión de los barrios, de qué modo hacer frente a los impactos de la deslocalización y del modelo de producción global, las alternativas al capitalismo, las políticas públicas para el desarrollo local, el problema de la vivienda y la especulación, la soberanía alimentaria y el cambio climático…, éstos son algunos de los temas que se debaten por aquellos años en las ferias de los mercados sociales, en las jornadas de Economía Solidaria, en congresos, en IDEARIA… Constituyen otra muestra de la capacidad de respuesta y la voluntad transformadora de la Economía Solidaria ante los retos locales y globales del momento.
Todos los vientos estaban en contra, porque no era fácil eso de tener un banco propio, y además, democrático y ético. Y eso es lo que logrará un grupo de personas que sueñan con crear una entidad financiera distinta que garantice el derecho al crédito y combata la exclusión financiera, un banco capaz de financiar a organizaciones y empresas responsables, promoviendo así una nueva economía basada en la reciprocidad y la superación de las desigualdades.
Así, en 2003, varios grupos interesados en las finanzas éticas crean en el País Vasco la Fundación Fiare. Su objetivo es construir un movimiento ciudadano que siente los cimientos de una banca ética. Dos años después, esta fundación se asocia con Banca Popolare Etica, una cooperativa italiana de finanzas éticas, e inicia la labor de intermediación financiera en territorio español.
Después de años enfrascados en una campaña de recogida de capital social y en la concesión de los primeros créditos por todo el país, en 2011 se propone la integración de Fiare y Banca Popolare Etica, la cual será aprobada por las asambleas de ambas entidades. Dos años más tarde, en 2013, se crea el Área Fiare en Banca Popolare Etica y, finalmente, en otoño de 2014, el proyecto entra en su etapa actual, como Fiare Banca Etica, con ficha legal del Banco de España.
Desde entonces, esta banca cooperativa, fundamentada en la gestión democrática y transparente y en la justicia social, ha tenido un crecimiento anual del 25% en el ahorro y del 33% en el crédito (muy por encima de la media del sector) y en la actualidad cuenta con más de 49.000 personas y entidades socias entre ambos países (casi 4.000 en el Estado español). Desde el año 2020, para demostrar su compromiso social y ambiental, Fiare Banca Ética publica anualmente su Informe de Impacto, donde recoge el crédito y las actividades realizadas, así como su impacto en el planeta y en las personas.
Impulsar nuevas alianzas para maximizar el impacto positivo, incrementar el crédito por encima del 35% anual para aumentar la capacidad de las entidades y las personas; fortalecer la ESS; optimizar los servicios con procesos de innovación y mejora, estas son algunas de las apuestas de futuro que recoge el plan estratégico elaborado colectivamente entre las personas socias de Fiare Banca Etica.
¿Os imagináis crear un mercado propio, distinto del capitalista, regido por otros principios? ¿Cómo sería formar parte de una gran comunidad donde satisfacer nuestras necesidades de todo tipo con los valores del ESS?
Estamos en 2007. En REAS Red de Redes (REAS RdR) comenzamos a soñar con la idea de ir construyendo pasito a pasito una de las principales propuestas de transformación económica que emanan de las prácticas de la Economía Solidaria: el mercado social. El mercado social es una estrategia para interconectar las iniciativas de Economía Solidaria en todas las dimensiones que componen un mercado (producción, distribución, consumo y financiación), desde un circuito económico único, compartido y coherente con nuestros principios. La creación de un amplio mercado social demostraría que es posible desconectarse en buena medida de la economía capitalista y constituiría un excelente escaparate, visible y vivible, de la alternativa que plantea la Economía Solidaria.
Y quince años después…. seguimos en los territorios tejiendo esta idea de mercados sociales, que definimos como “redes estables de transacciones entre entidades de economía social y solidaria, consumidoras responsables y ahorradores-inversores éticos, donde las participantes pueden cubrir la mayoría de sus necesidades con bienes de esta red, junto con bienes comunes y bienes públicos”.
Los mercados sociales están basados en el apoyo mutuo, la cooperación y el compromiso de las entidades de ESS, de consumir el máximo dentro de este circuito, así como de contribuir a crear otras iniciativas que puedan vincularse, depositando ahorros y excedentes en instrumentos financieros de la Economía Solidaria.
Para impulsar y visibilizar los mercados sociales en los territorios hemos puesto en marcha algunas herramientas como la auditoría social, que lo dota de coherencia; las ferias, como lugares de encuentro con la ciudadanía; los catálogos, el mapa y la app, donde se visibiliza la oferta de la ESS, y otras herramientas como las monedas comunitarias y las redes de intercambio y financiación, impulsadas en algunos territorios para fidelizar las personas consumidoras.
Economía Solidaria y economía social son ramas de un mismo árbol. La economía social nace en el siglo XIX y adopta la forma de cooperativa (agraria, de consumo, de trabajo, de crédito…) y de mutualidad obrera. Se inspira, bien en la tradición socialista y anarquista, bien en la tradición social cristiana, y busca hacer frente a la explotación del primer capitalismo, durante la Revolución Industrial.
La Economía Solidaria nace en los años 80 del siglo XX, simultáneamente en América Latina y Francia, y se va extendiendo por todo el mundo. Sirve para denominar a aquellas nuevas iniciativas socioeconómicas que buscan recuperar la dimensión política y transformadora de una economía social que consideran demasiado aposentada. Esas nuevas iniciativas tratan de distanciarse de las lógicas de competitividad y eficiencia económica que a veces ponían en cuestión la aplicación de los valores y principios propios de la economía social.
Estos valores y principios: la primacía de las personas por encima del capital, la gestión democrática, la cooperación, etc., constituyen puentes de unión entre ambas ramas, de manera que hemos confluido en un movimiento que solemos llamar economía social y solidaria (ESS), sin perder por ello los acentos propios de cada cual. Hoy la ESS supera el 10% del PIB estatal y tiene una incidencia económica, social y política crecientes. Por ello, en 2009, REAS RdR entra a formar parte de la Confederación Empresarial Española de Economía Social (CEPES), organización empresarial representativa de este ámbito en el Estado español.
REAS RdR trabaja con la treintena de organizaciones integradas en CEPES para promover marcos legislativos que reconozcan e impulsen esta forma democrática de hacer empresa y hacer economía, de fomentar el trabajo digno e inclusivo y de comprometerse con la sostenibilidad de la vida y del planeta. En dicho marco, REAS RdR sigue representando una clara voluntad de transformación social dentro de la gran familia de la ESS y es una muestra de la diversidad de esta.
Para cambiar el mundo debemos cambiarlo entero. Por ello, desde una lógica de construcción local y articulación global, ya hace décadas que impulsamos procesos de intercooperación intercontinental. Nuestro objetivo es globalizar la solidaridad e incidir políticamente para promover una economía que ponga a la gente y el planeta en el centro de su actividad.
Lima, 1997; Quebec, 2001; Dakar, 2005… son algunos de los puertos de este recorrido mundial para “articular en redes las iniciativas, respetando las especificidades históricas de cada país y el pluralismo cultural, lo que requiere un cambio en la cooperación Norte-Sur, avanzar en la cooperación Sur-Sur y Sur-Norte, y propiciar nuevas formas de cooperación descentralizada”.
Éste es el pronunciamiento de un sinfín de organizaciones populares, campesinas, indígenas, de mujeres, jóvenes; de organizaciones empresariales; de comunidades de trabajo, cooperativas, microempresas asociadas, tecnológicas, redes de desarrollo, agrupaciones de economía social y coaliciones de 32 países en la Declaración de Lima de 1997, en lo que es el primer simposio internacional y el origen de la Red Intercontinental de Promoción de la Economía Social Solidaria (RIPESS). Catorce años más tarde, en 2011 se constituye RIPESS Europa como su red europea, y REAS RdR es parte fundadora, en un encuentro que tiene lugar en Barcelona.
Los encuentros que RIPESS celebra cada cuatro años en alguno de los cinco continentes, así como los convocados por el GSEF (Global Forum for Social and Solidarity Economy) –asociación internacional de gobiernos locales, redes y actores de la sociedad civil comprometidos con la promoción de la ESS como medio para lograr un desarrollo local inclusivo y sostenible–, son foros internacionales en donde REAS RdR ha venido participando y construyendo lazos internacionales de los que han germinado multitud de proyectos.
El trabajo internacional ha sido uno de los principales objetivos de REAS RdR en los últimos años mediante la elaboración de una estrategia internacional y la realización de diferentes acciones en ese ámbito, como los ciclos de webinars o la participación en el proyecto Youth Care. Esta iniciativa, que se desarrolla al mismo tiempo en doce países, pretende amplificar y movilizar las voces de los jóvenes agentes de cambio para establecer agendas que afronten los grandes retos globales como la desigualdad social, la sostenibilidad ecológica y la gobernanza democrática.
Ante la mala praxis de las entidades financieras tradicionales, sobre las que la ciudadanía no tiene ningún control ni capacidad alguna para decidir sobre el destino e impacto de sus ahorros, distintos colectivos se han unido en las últimas décadas para crear experiencias muy variadas bajo la bandera común de las finanzas éticas.
Ya hemos contado el surgimiento de Fiare Banca Etica, en tanto que banca ética y cooperativa, pero también debemos referirnos a Coop57, como cooperativa de servicios financieros, a Oikocredit, como cooperativa de inversión internacional, a los seguros éticos como los de CAES, a FETS-Financiación Ética y Solidaria, como asociación para la promoción de las finanzas éticas, y a otros útiles financieros transparentes, horizontales, participativos, al servicio de la comunidad.
Este movimiento financiero alternativo garantiza el derecho al crédito para que las iniciativas socialmente útiles no sean excluidas del circuito bancario, tal como practica la banca convencional, que solo ansía el máximo beneficio económico. En las finanzas éticas, las personas socias y clientas, así como las propias entidades, colaboran para combinar la rentabilidad financiera con el impacto social y el cuidado del medio ambiente, la actividad económica con las demás necesidades, no económicas, de nuestras vidas.
Un hito en este camino ha sido la creación de la Mesa de Finanzas Éticas, un espacio de encuentro e intercooperación entre organizaciones del sector para promover la dimensión social, el conocimiento y la formación sobre las finanzas éticas, así como visibilizarlas y potenciarlas como herramienta de transformación social.
Las personas consumidoras tenemos el poder de decir “Sí”. Sí a otro modelo de producción y consumo que ponga la vida en el centro. Sí a otro tipo de empresas que cuiden el medio ambiente, que fomenten la cooperación en lugar de la competencia, que promuevan la equidad de género y el bien común.
Frente al green-pink-social washing que impera en nuestras sociedades, las empresas de la economía solidaria nos mostramos como somos, y somos referentes en transparencia y compromiso social y ambiental. Gracias a la herramienta de Auditoría/Balance Social, que impulsamos desde hace una década, evaluamos el impacto de nuestras prácticas y la coherencia con nuestra Carta de Principios, de modo que enseñamos el corazón todos los años.
Los balances y auditorías sociales son herramientas de rendición de cuentas que nacen en el seno de la ESS con el objetivo inicial de servir a las organizaciones miembros de las distintas redes de REAS RdR interesadas en hacer visibles sus principios y valores.
Desde esta perspectiva, distintas redes de REAS RdR inician un trabajo en paralelo para definir sus metodologías de rendición de cuentas, y en 2014 se establece la primera batería común de indicadores entre todos los territorios. Así pues, se define el cuerpo básico de indicadores que une a todas las redes del Estado y que, por lo tanto, unifica los criterios de definición de las prácticas de ESS. Por encima de estos indicadores comunes, cada territorio tiene su propio itinerario de Balance/Auditoría Social en función de su realidad específica.
Como culminación de este proceso de confluencia territorial, en 2018, por primera vez, se recogen datos desde la misma plataforma tecnológica, la herramienta desarrollada por la Xarxa d’Economia Solidària (XES), que tiene por nombre Enseña el Corazón. Este avance permite disponer de toda la información en una misma base de datos y en el mismo formato, de forma que agiliza mucho los procesos de recogida, agregación y explotación de datos… y nos permite enseñar conjuntamente el corazón.
Pero no sólo las entidades se autoevalúan, sino que la propia herramienta está también viva y en mejora constante. Desde la Comisión del Balance Social de REAS RdR, cada año implementamos mejoras, tanto técnicas, para mejorar la plataforma en sí y facilitar su cumplimentación, como de contenido, para recoger mejor la esencia de lo que es la ESS, y mejorar qué preguntar, recoger y cuantificar. Fruto del trabajo de la comisión, la herramienta cuenta con una perspectiva transversal de género y desde el 2019 con un informe anual con perspectiva feminista sobre el estado de la ESS, así como un informe acerca del impacto del mercado social.
“La Economía Solidaria se encuentra con las personas”. Bajo este lema, se convoca en Zaragoza el I Congreso Internacional de Economía Social y Solidaria, para acercar modelos económicos más éticos a una población que busca alternativas reales a la crisis. Se combinan así diferentes itinerarios de experimentación, foros de experiencias inspiradoras, networking para empresas de la ESS o el espacio MeCambio, donde la ciudadanía conecta con alternativas para un consumo consciente, crítico y transformador.
Siguiendo esta estela, dos años más tarde, la Economía Solidaria se despliega en Bilbao, en un nuevo congreso internacional dedicado a poner en común las experiencias y saberes de la ESS y generar un entorno plural y abierto donde también nuestras emociones tengan cabida y donde caminemos en la misma dirección. En sintonía con la madurez y voluntad de incidencia de este despliegue, en el marco de este congreso se llevan a cabo acciones reivindicativas para apoyar a las personas refugiadas, así como para denunciar todas las violencias contra las mujeres.
El despliegue de la Economía Solidaria pide salir de nuestras islas y enredarnos. A eso nos insta un tercer encuentro en Córdoba en 2018, que persigue el intercambio con otros agentes. Nos enredamos así con gentes de la ESS aún ajenos a REAS RdR, con las economías transformadoras, con las administraciones públicas, con las ONGD…, en la búsqueda de un marco superior que ponga los cuidados y la sostenibilidad del planeta en el eje de cualquier actividad económica.
En torno a esta serie de eventos se han concentrado decenas de organizaciones sociales, administraciones, empresas y personas emprendedoras y consumidoras comprometidas. Todos estos momentos de confluencia con proyección internacional han permitido el encuentro de personas con voluntad transformadora, hacer madurar la ESS y establecer alianzas en un marco mayor y común como son las economías transformadoras. El cuarto congreso está aún en el aire, ¿se ampliará la trilogía?…
Dos años de reflexión y análisis dan lugar a una nueva estructura confederal para fortalecer el movimiento de ESS y profundizar en su capacidad como sujeto transformador. Con ello se pretende que la organización confederal tenga más potencia como red, promueva la intercooperación sectorial y cree instrumentos comunes. En un momento de ebullición, de reconocimiento y de incidencia política, que constituyen una ventana de oportunidad para el crecimiento de la Economía Solidaria, el trabajo estatal de la Red se va reconfigurando en torno a los tres objetivos estratégicos actuales.
Desde la incidencia política, se quiere incidir en las administraciones públicas, promoviendo políticas en el marco de la ESS y fomentando las cláusulas sociales. Todo ello, desde el fortalecimiento de los vínculos con el resto de los agentes de la ESS, así como de las relaciones con agentes sociales afines en el plano estatal e internacional.
El trabajo en red es también clave en este nuevo marco. Se da, así, un paso más en los procesos de coordinación de antaño, y se genera una alianza entre distintas organizaciones (redes territoriales y sectoriales) con el objetivo de desarrollar unos fines de interés común, sin que cada uno de los miembros que forman parte de la estructura confederal pierda su soberanía. Bajo este objetivo se cuidan las relaciones con las redes y se busca fortalecer la propia estructura confederal, para que ésta sea cada día más feminista, proyectando la Red comunicativamente hacia dentro y hacia fuera, persiguiendo, en definitiva, el encuentro y el trabajo común entre las redes confederadas.
Por último, con la ayuda de esta nueva estructura, se promueve la intercooperación y las herramientas comunes estratégicas como son la auditoría y el balance social, las finanzas éticas, el mercado social o el emprendizaje. Bajo este marco, se aglutinan entidades y redes alrededor de proyectos concretos. Son, en definitiva, nuestras herramientas para difundir, desplegar y compartir la Economía Solidaria más allá de la propia Red, instrumentos mediante los que nos encontramos con consumidoras, empresas y otros protagonistas del cambio social.
REAS RdR estrena nueva estructura confederal con un nuevo objetivo: constituirse como sujeto político de referencia. Para ello, el trabajo con las administraciones públicas resulta estratégico. Es el comienzo de una nueva era de relaciones con encuentros y propuestas que intentan incidir en las diferentes legislaciones, planes y programas de las políticas públicas.
De forma coordinada y consensuada con el resto de redes, y muchas veces en alianza con otros agentes, REAS RdR ha presentado propuestas de fomento de la ESS para las elecciones generales de los últimos años, así como alegaciones y documentos de posicionamiento ante el desarrollo de normativas en ámbitos como la contratación pública responsable, la economía social, la educación o el desarrollo sostenible. Además, durante el contexto de pandemia, elabora numerosos artículos y documentos de posicionamiento: ¿Existe vacuna contra la pandemia del capital?
En 2020 se crea el grupo de trabajo de incidencia y políticas públicas en el que participan personas del conjunto de redes territoriales y sectoriales. Este espacio está permitiendo un mayor grado de interlocución y coordinación para la elaboración de propuestas y una mayor influencia en la Administración pública.
¿Es el marketing la semilla del diablo? ¿Queremos politizar la comunicación o buscamos otra cosa? ¿Tenemos en nuestras manos las herramientas más adecuadas? ¿De verdad anda Twitter de capa caída? ¿…?
Con este runrún comienza una década de articulación entre el sector de la comunicación y la Economía Solidaria. Zaragoza, Madrid, Barcelona, Toledo y Bilbao son algunos de los puertos de este camino, lugares donde se va conformando este sujeto político diverso y multiforme en torno a encuentros presenciales bienales. Pero, por valioso que sea lo corpóreo, no se agota aquí el recorrido ni el impacto de este espacio vivo, lleno de actividad y de ganas de compartir, comunicar y transformar.
Lo que empezó siendo una propuesta de encuentro sectorial en torno a un ámbito que no estaba articulado ni tenía una hoja de ruta de hacia dónde caminar, se ha convertido, diez años después, en un rico espacio de formación, intercooperación, socialización de contactos y realización conjunta de campañas y eventos. Un espacio que no se agota y que ha articulado campañas tan colectivas y desbordantes como la de LaMudanza a Mastodon y la salida de redes tóxicas como X.
Centenares de personas han pasado por los encuentros presenciales y virtuales de ComunESS, así como centenares de personas y empresas están dando vida a sus grupos de trabajo y espacios de comunicación y articulación. Para transformar hay que comunicar, que decía el lema de la primera edición. Y lo estamos haciendo. ¡Vaya que sí!
Otro emprendimiento es posible. Porque no es lo mismo hacerlo bajo el imaginario capitalista, donde el individuo aislado se hace responsable último de su capacidad de producción y de innovación, que bajo la perspectiva de la ESS, que entiende el emprendimiento como algo colectivo, incluyente, solidario y comprometido socialmente.
El emprendimiento puede ser una vía para canalizar la iniciativa social, para acometer retos comunitarios, articulando nuevas formas de trabajo, de mutualismo, de economía. La Economía Solidaria viene desarrollando programas y herramientas que se adecúan a las distintas fases, necesidades y posibilidades del proceso de emprendimiento: el pre-emprendimiento, la puesta en marcha y la consolidación. Con los procesos asociados de acompañamiento, de intraemprendimiento, de intercooperación, etc.
Así pues, se ponen en marcha itinerarios de emprendizaje, algunos generales, otros dirigidos a colectivos sociales o sectores de actividad específicos; todo ello, incorporando elementos como el valor de la cooperación, la autogestión democrática, el desarrollo comunitario, los feminismos, los procomunes, la sostenibilidad, que están recogidos en la Carta de Principios de la Economía Solidaria, para dotar al emprendimiento de todo su potencial transformador, para cambiar a la persona, la empresa y los territorios donde se insertan.
C2C Conversaciones es una experiencia para ello, un espacio para profundizar, dialogar y compartir estrategias y prácticas de emprendimiento colectivo. Desde 2014 se han realizado varias ediciones de este encuentro con el objetivo de mejorar la incidencia y provocar avances entre los proyectos que tratan de impulsar y consolidar el tejido productivo y reproductivo de la ESS. ¿Conversamos?
Los excesos del oligopolio energético están provocando la pobreza energética de miles de personas, así como destruyendo nuestros ecosistemas con un abastecimiento energético basado en los combustibles fósiles, lo que es insostenible. Ante esto, la ciudadanía ha dicho basta y ha dado un paso al frente articulándose en el marco del cooperativismo y las energías renovables.
Surgen así decenas de cooperativas que producen y fomentan el consumo de electricidad de origen renovable para contribuir a un modelo energético más justo y sostenible. Muchas de ellas dan un paso más y se articulan en Unión Renovables, que es la asociación de cooperativas de personas consumidoras y usuarias de energías renovables y que actualmente agrupa a 24 cooperativas de ámbito municipal, regional o incluso estatal. En conjunto, estas cooperativas comercializan electricidad a más de 120.000 personas socias.
Estamos creando así un sistema energético distribuido, horizontal y en manos de la ciudadanía, un sistema más eficiente y participativo que empodera a las personas en el complejo pero imprescindible mundo de la energía. Ello contribuye a democratizar la energía, a frenar el cambio climático y a fortalecer la economía local.
La revolución energética ha comenzado para decirle al Oligopoly: Off!
Los poderes públicos poseen una potente herramienta jurídica para contribuir a la redistribución de la riqueza, a la justicia, la igualdad y la cohesión social: la contratación pública responsable. Al aplicar criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental en los contratos de bienes y servicios públicos, las administraciones pueden premiar aquellas empresas que garanticen condiciones de trabajo dignas, el respeto de los derechos humanos, la inclusión de colectivos desfavorecidos, la protección del medio ambiente o la igualdad de género.
Que el gasto público, que supone alrededor del 18% del PIB en el Estado español, siga criterios sociales y ambientales es clave para REAS RdR y la ESS. Por ello, hace más de una década que, de varias formas, REAS RdR promueve la inclusión de cláusulas sociales en los pliegos a fin de hacerlos más sociales, éticos y respetuosos con el medio ambiente.
La web https://contratacionpublicaresponsable.org/ responde a esta estrategia de incidencia al objeto de multiplicar el impacto social del gasto público. En 2016 se abre un espacio virtual que recoge noticias, legislación, pliegos, guías y enlaces para facilitar a las administraciones públicas la contratación pública responsable. También por aquel tiempo, REAS RdR trabaja para incidir y mejorar el proyecto de Ley de Contratos del Sector Público. Esta normativa, que se aprobará en 2018, incluirá muchas de las enmiendas planteadas por la organización.
Desde entonces, han sido numerosos los artículos de divulgación, así como los ciclos formativos para personal técnico que hemos promovido para generar el círculo virtuoso del gasto público.
La Economía Solidaria será feminista o no será, y es que no se pueden entender los valores sociales y solidarios que promovemos desde REAS RdR sin tener en cuenta las propuestas de los feminismos.
Por ello, un grupo que ya trabajaba para incorporar el feminismo en el discurso y la práctica de la Economía Solidaria se reúne en 2016, en el II Congreso de Economía Social y Solidaria de Bilbao, para crear la Comisión Interterritorial de Feminismos de REAS RdR, que se constituirá formalmente al año siguiente, en Córdoba, en el marco de IDEARIA. Esta comisión constituye el espacio estratégico para visibilizar, dotar de contenido y priorizar las demandas y luchas feministas en la agenda de la Economía Solidaria.
Bajo el amparo de esta comisión han sido muchos los hitos para transversalizar los feminismos: un IDEARIA centrado en el diálogo con el pensamiento ecofeminista, los posicionamientos por el 8M, la elaboración de estudios para potenciar las competencias de las mujeres en la ESS y las guías de buenas prácticas de organizaciones solidarias y feministas, así como para la gestión público-comunitaria de los cuidados. Pero sin duda los dos grandes hitos en esta trayectoria feminista de la ESS han sido, hasta hoy, la inclusión de la perspectiva de género en los procesos de auditoría y balance social y la revisión de la Carta de Principios de la Economía Solidaria.
Con las gafas violetas puestas, la confluencia con el movimiento feminista ha sido cada vez más patente y manifiesta en REAS RdR, en particular, y en la ESS en general, y ha tomado cuerpo incluso en alianzas internacionales como las que se consolidaron en el Foro Social Mundial de Economías Transformadoras (FSMET) y que integran a más de ochenta redes, organizaciones y colectivos.
El capitalismo está en el punto de mira. Su modelo productivista y extractivista, centrado en la explotación de los seres humanos y de la naturaleza, el crecimiento ilimitado y la primacía de los mercados y de la competitividad, es cuestionado desde hace años por propuestas diversas de transformación socioeconómica. Además de la Economía Solidaria, la economía feminista, la economía ecológica y los comunes son algunas de estas corrientes que podemos englobar bajo el paraguas de economías transformadoras, pues todas buscan poner en el centro de la actividad económica a las personas y el medio ambiente.
Tejer y fortalecer el ecosistema de las economías transformadoras es uno de los objetivos de la Economía Solidaria, que lleva años buscando espacios y momentos de encuentro para enredarse y construir alternativas con otros movimientos.
Uno de estos hitos es el FSMET, que tiene lugar en Barcelona en el año 2020. Atravesado por la pandemia, debe celebrarse de manera virtual, pero los eventos preparatorios de 2019, con centenares de personas de más de cuarenta países, así como el propio foro virtual, con más de cien actividades por donde pasarán miles de participantes, es una muestra de la base y la proyección de este concepto aglutinador.
Las confluencias producto de este proceso, como la feminista, que ha llevado a una delegación de REAS RdR recientemente a Argentina, al Primer Encuentro de Economía Feminista de Abya Yala, son diversas, como también lo son las acciones y momentos en los que estas economías transformadoras han ido tomando cuerpo y articulándose.
En este recorrido podemos ubicar los debates de IDEARIA 2022, donde se impulsa un marco estratégico para detectar sinergias y articularse con redes afines para construir una agenda común, o el Foro de Economías Transformadoras y Escenarios de Futuro en 2024, donde decenas de organizaciones empiezan a dibujar una hoja de ruta capaz de enfrentarse colectivamente a los escenarios de colapso, crisis sistémica y avance de la extrema derecha. Son numerosos y diversos los encuentros de estos últimos años bajo este magma común, lo que demuestra que no sólo otra economía es posible, sino que avanza con paso firme y de manera conjunta.
Tal como afirma la Carta de Principios, la Economía Solidaria fomenta una cultura de cooperación e interdependencia entre organizaciones para superar el modelo de competencia que aísla a personas y comunidades. Heredera del legado histórico del mutualismo y del cooperativismo, compartido con otros movimientos sociales críticos y con otras economías transformadoras, la Economía Solidaria promueve el desarrollo de estrategias colectivas y plurales basadas en compartir conocimientos, trabajar en red y poner en común esfuerzos y recursos.
Bajo este ADN cooperativo, son múltiples las alianzas llevadas a cabo en estas tres décadas de trayectoria; desde las primeras que hicieron posible el nacimiento de esta Red hasta las más actuales para dibujar escenarios de futuro en el marco de las economías transformadoras. Por ello, hace años que nos sumamos a la plataforma Futuro en Común, compuesta por cincuenta organizaciones y plataformas de la sociedad civil unidas para acabar con las causas de la pobreza, la desigualdad social y la destrucción ambiental.
Venimos enredándonos, también desde hace años, con el movimiento agroecológico, siendo parte de la extinta Plataforma por la Soberanía Alimentaria o en la actualidad del Movimiento Nos plantamos, donde más de cincuenta organizaciones intentan ser un agente clave en la transformación del sistema agroalimentario.
Así mismo, trabajamos desde hace décadas con el movimiento por la cultura libre, impulsando el software libre con grupos de trabajo interno o con otras entidades en campañas como La Mudanza, articulando el sector de la comunicación transformadora en el magma de ComunESS, y enredándonos con el movimiento por la cultura comunitaria, generando acuerdos y sinergias con la Red de Espacios y Agentes de Cultura Comunitaria (REACC).
Estas alianzas se encuentran también en el seno mismo de la organización, donde el fortalecimiento de los vínculos y el trabajo en común cobran especial relevancia por el impacto multiplicador que conllevan.
Es el caso de la alianza que llevamos años cultivando con medios cooperativos y alternativos, como El Salto, La Marea, Opcions, Alternativas Económicas o Pikara Magazine, bajo cuyos convenios de colaboración se abren importantes vías de visibilización y proyección. Idéntico potencial encontramos en la estrecha colaboración con las finanzas éticas, donde los acuerdos con Fiare Banca ética o con los seguros éticos de CAES, desde 2019, son una herramienta esencial para impulsar y apoyar la Economía Solidaria.
El auge del movimiento agroecológico y ecologista ha impulsado el interés por una alimentación más consciente, donde numerosas cooperativas y grupos de consumo agroecológico son pioneras y referentes en la defensa de una alimentación justa, local y sostenible.
No obstante, en su mayoría se trata de pequeñas iniciativas con poco impacto en el mercado debido a sus volúmenes reducidos y su funcionamiento a niveles micro locales. Esta pequeña escala la han aprovechado sobre todo las grandes cadenas de distribución y las superficies especializadas, que cuentan con más recursos, visibilidad y capacidad operativa para captar esa demanda creciente.
Frente a este escenario, en los últimos años han nacido los supermercados cooperativos: proyectos ciudadanos que persiguen escalar el consumo transformador, llegar a más personas y disputar el terreno a las grandes distribuidoras desde modelos democráticos y sostenibles. Así, en enero de 2022 siete supermercados cooperativos de distintos puntos del Estado deciden unir fuerzas y tejer una red estatal: la Red de Supermercados Cooperativos.
En este tiempo se ha construido una red viva y en crecimiento. Se trata de una asociación que ya reúne a once supermercados cooperativos, que comparten recursos y servicios en ámbitos clave como las compras conjuntas, la tecnología o la comunicación. Además, otras siete iniciativas más participan directa o indirectamente en este ecosistema.
Así se han sentado las bases de una alternativa real para consolidar una forma de consumo cooperativa, transformadora y con capacidad para incidir en el modelo alimentario de nuestro país. Porque juntas, llegamos más lejos.
“Reconociendo la función que desempeña la economía social y solidaria en la promoción de la democracia y la justicia social (…) Alienta a los Estados Miembros a que promuevan y apliquen estrategias, políticas y programas nacionales, locales y regionales para apoyar y potenciar la economía social y solidaria como posible modelo de desarrollo económico y social sostenible”.
Así se pronuncia la ONU en la primera Resolución para la promoción de la economía social y solidaria para el desarrollo sostenible, un momento histórico en el reconocimiento internacional a la labor de la ESS.
Este pronunciamiento de Naciones Unidas llega tras una larga serie de reconocimientos internacionales como la Recomendación sobre la promoción de las cooperativas de 2002; la Recomendación sobre la transición de la economía informal a la economía formal de 2015; la Recomendación sobre el empleo y el trabajo decente para la paz y la resiliencia de 2017, que reconoce que la “Economía Social y Solidaria contribuye a reducir la pobreza, lograr sociedades inclusivas”, tal como recoge la propia OIT en su Resolución relativa al trabajo decente y la ESS de 2022. Así pues, se van sucediendo una serie de declaraciones que sitúan la larga trayectoria de la ESS en el plano internacional y sus aportes como un referente para la transformación social.
Estos reconocimientos institucionales tienen su eco también en el Estado español, donde desde 2023 la ESS cuenta con un Secretaría de Estado. Este hito forma parte de una apuesta por este modelo socioeconómico. En esta misma línea, otros momentos significativos son la importante dotación presupuestaria del PERTE de Economía Social y de los Cuidados de 2022, la Estrategia Española de la Economía Social de 2017-2020 (con nuevo plan para el periodo 23-27) o la propia Ley de Economía Social de 2011 y el proyecto de Ley Integral de Impulso de la Economía Social, actualmente en fase de aprobación.
El problema de la vivienda, que se agrava cada día debido a las incesantes subidas de precios, sea la vivienda de compra o de alquiler, está provocando una enorme preocupación social y, por tanto, también, un gran interés por encontrar alternativas, como las que ofrecen las cooperativas de vivienda en cesión de uso. Esta modalidad promueve un acceso a la vivienda que se encuentra a medio camino entre la compra y el alquiler: la cooperativa es la propietaria de los inmuebles y las personas socias disfrutan de un derecho de uso indefinido a precio de coste, lo que garantiza la estabilidad residencial y evita la especulación inmobiliaria.
La articulación de estas iniciativas pioneras comienza a gestarse en un primer encuentro estatal de vivienda cooperativa en Madrid en 2019. Un año después, se configura el Grupo de Trabajo de Vivienda Cooperativa en Cesión de Uso en REAS RdR y se crea su Secretaría Técnica, hasta constituirse en 2024 como red sectorial propia.
Desde este espacio se viene trabajando intensamente para vertebrar el sector, difundir el modelo y tener incidencia institucional y política. Se busca así crear un marco legal armonizado, que coloque esta opción habitacional en condiciones justas respecto a otras y también que la blinde para dotarla de garantías y sostenibilidad a largo plazo.
El cooperativismo de vivienda en cesión de uso es una realidad que crece de manera exponencial en el Estado español. En la actualidad existen 179 proyectos en marcha en el Estado, de los que 40 están ya habitados y 59 están consolidados con suelo disponible o edificio en construcción. Las cifras han pasado desde apenas el centenar de viviendas habitadas en 2020 a superar las dos mil unidades cuando muchos de esos proyectos finalicen en 2025. Este crecimiento exponencial conlleva, así mismo, una mayor presencia y consideración por parte de los demás agentes del sector y abre las puertas para su regulación y para experiencias de colaboración público-cooperativa.
Estos treinta años que cumplimos no son el punto de llegada, sino un alto en el camino en pro de la transición ecosocial y de una economía al servicio de las personas y el planeta.
Son muchos los hitos que hemos logrado, que nos permiten en alguna medida vivir fuera de las lógicas capitalistas, satisfaciendo una parte creciente de nuestras necesidades en el marco de empresas más justas y sostenibles. Esta exposición es una buena muestra de que cada día es más posible vivir dentro de la Economía Solidaria. Y ahora toca parar, mirar atrás y celebrar, antes de proseguir el camino.
Porque aún queda mucho trecho por recorrer. Y no son buenos los vientos que soplan. El auge de la extrema derecha, el incremento de las desigualdades globales o la crisis socioecológica que pone en cuestión la propia vida en la Tierra, nos instan a dar pasos firmes y certeros.
Y en ello andamos, trabajando para construir escenarios de futuro en donde la Economía Solidaria trabaje junto al resto de economías transformadoras para que los años venideros estén teñidos de valores y prácticas sociales y solidarias. Por ello también, estamos iniciando laboratorios de pensamiento, para nutrir una estrategia sólida al objeto de facilitar que el movimiento pueda escalar y propagarse.
Seguimos enredándonos, construyendo confluencias locales, estatales e internacionales, con agentes, movimientos sociales y administraciones, para impulsar proyectos e iniciativas que construyan economías más comunitarias, democráticas, equitativas, inclusivas y sostenibles. Economías, en definitiva, feministas, ecológicas, solidarias.