Una Economía Solidaria arraigada en lo local
Las redes de Economía Solidaria van brotando por doquier y, al calor de éstas y como respuesta al contexto social y político, se van sucediendo una serie de eventos que muestran a la sociedad otras maneras de hacer economía y otros mundos posibles bajo los valores sociales y solidarios.
También las crisis se suceden cíclicamente: desde la de la burbuja de las puntocom de 2001 hasta la del ladrillo de 2008, caldo de cultivo del movimiento de los indignados que el 15 de mayo de 2011 empieza a inundar las plazas de pueblos y ciudades.
Son años de ebullición política y social que se reflejan también en la Economía Solidaria, la cual vive un período de expansión apoyada en parte por los aires favorables del movimiento municipalista que se desencadena en muchos lugares tras múltiples movilizaciones de protesta ante unas tasas de paro exorbitantes, las políticas austericidas y los recortes de los servicios públicos.
El modelo de ciudad que queremos, cómo impulsar la autogestión de los barrios, de qué modo hacer frente a los impactos de la deslocalización y del modelo de producción global, las alternativas al capitalismo, las políticas públicas para el desarrollo local, el problema de la vivienda y la especulación, la soberanía alimentaria y el cambio climático…, éstos son algunos de los temas que se debaten por aquellos años en las ferias de los mercados sociales, en las jornadas de Economía Solidaria, en congresos, en IDEARIA… Constituyen otra muestra de la capacidad de respuesta y la voluntad transformadora de la Economía Solidaria ante los retos locales y globales del momento.












