¿Basura? ¡No, impacto social!
Ante la cantidad y diversidad de iniciativas del sector de la recuperación de residuos a nivel estatal, estas sienten la necesidad de articularse y conformar un interlocutor único que influya en normativas y legislaciones que las defiendan y promuevan la prevención, reutilización y reciclaje de residuos. Además, esta articulación del sector es clave para impulsar el fortalecimiento de las entidades, compartiendo esfuerzos, recursos y conocimiento a través de la intercooperación.
Se crea así AERESS. Se trata de una plataforma estatal que representa a 37 entidades de 12 comunidades autónomas, especializadas en la inserción sociolaboral y la gestión de residuos en todo el ciclo –reutilización, reparación y reciclaje–, y que será declarada entidad de utilidad pública en 2010.
Su participación en varias redes estatales como REAS y FAEDEI (Federación de Asociaciones Empresariales de Empresas de Inserción) y europeas, como RREUSE (Reuse and Recycling European Union Social Enterprises) ha dado al sector mayor capacidad de defensa y visibilización en distintos foros de influencia. Prueba de ello son las colaboraciones con las administraciones públicas tanto estatales como autonómicas y locales, así como algunas alianzas con el sector privado, como con la empresa de electrodomésticos BSH o con la plataforma de venta de productos de segunda mano por internet, Wallapop.
En 2023, AERESS lanza el proyecto La Recuperadora, una red de tiendas y centros de preparación para la reutilización, a fin de unificar ante la ciudadanía la imagen de las entidades de la asociación y ofrecer una opción de consumo sostenible, circular y social. Actualmente La Recuperadora agrupa trece tiendas pertenecientes a once entidades en diez comunidades autónomas.
En aquel mismo año, AERESS es galardonada con el Premio Activistas por el Futuro, por parte del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 por su alianza con BSH para el tratamiento y reutilización de residuos eléctricos y electrónicos, logrando con ella la inserción laboral de colectivos en riesgo de exclusión. Dicha concesión demuestra la potencia de la articulación del sector y su capacidad para innovar los modelos de negocio de la economía circular, con base en la reutilización, la reparación o la reventa, un modelo que no depende de la extracción de recursos naturales y que es, por tanto, más local y sostenible.










