¡A por 30 años más!
Estos treinta años que cumplimos no son el punto de llegada, sino un alto en el camino en pro de la transición ecosocial y de una economía al servicio de las personas y el planeta.
Estos treinta años que cumplimos no son el punto de llegada, sino un alto en el camino en pro de la transición ecosocial y de una economía al servicio de las personas y el planeta.
El problema de la vivienda, que se agrava cada día debido a las incesantes subidas de precios, sea la vivienda de compra o de alquiler, está provocando una enorme preocupación social y, por tanto, también, un gran interés por encontrar alternativas, como las que ofrecen las cooperativas de vivienda en cesión de uso.
“Reconociendo la función que desempeña la economía social y solidaria en la promoción de la democracia y la justicia social (…) Alienta a los Estados Miembros a que promuevan y apliquen estrategias, políticas y programas nacionales, locales y regionales para apoyar y potenciar la economía social y solidaria como posible modelo de desarrollo económico y social sostenible”.
El auge del movimiento agroecológico y ecologista ha impulsado el interés por una alimentación más consciente, donde numerosas cooperativas y grupos de consumo agroecológico son pioneras y referentes en la defensa de una alimentación justa, local y sostenible.
Tal como afirma la Carta de Principios, la Economía Solidaria fomenta una cultura de cooperación e interdependencia entre organizaciones para superar el modelo de competencia que aísla a personas y comunidades. Heredera del legado histórico del mutualismo y del cooperativismo, compartido con otros movimientos sociales críticos y con otras economías transformadoras, la Economía Solidaria promueve el desarrollo de estrategias colectivas y plurales basadas en compartir conocimientos, trabajar en red y poner en común esfuerzos y recursos.
El capitalismo está en el punto de mira. Su modelo productivista y extractivista, centrado en la explotación de los seres humanos y de la naturaleza, el crecimiento ilimitado y la primacía de los mercados y de la competitividad, es cuestionado desde hace años por propuestas diversas de transformación socioeconómica.
La Economía Solidaria será feminista o no será, y es que no se pueden entender los valores sociales y solidarios que promovemos desde REAS RdR sin tener en cuenta las propuestas de los feminismos.
Los poderes públicos poseen una potente herramienta jurídica para contribuir a la redistribución de la riqueza, a la justicia, la igualdad y la cohesión social: la contratación pública responsable. Al aplicar criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental en los contratos de bienes y servicios públicos, las administraciones pueden premiar aquellas empresas que garanticen condiciones de trabajo dignas, el respeto de los derechos humanos, la inclusión de colectivos desfavorecidos, la protección del medio ambiente o la igualdad de género.
Los excesos del oligopolio energético están provocando la pobreza energética de miles de personas, así como destruyendo nuestros ecosistemas con un abastecimiento energético basado en los combustibles fósiles, lo que es insostenible. Ante esto, la ciudadanía ha dicho basta y ha dado un paso al frente articulándose en el marco del cooperativismo y las energías renovables.
Otro emprendimiento es posible. Porque no es lo mismo hacerlo bajo el imaginario capitalista, donde el individuo aislado se hace responsable último de su capacidad de producción y de innovación, que bajo la perspectiva de la ESS, que entiende el emprendimiento como algo colectivo, incluyente, solidario y comprometido socialmente.